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La positividad tóxica

Quizá no sea necesario ponerte bajo una cascada de 30 metros de altura para sentir una inmensa presión sobre tu cabeza


¿Acaso tú no sientes esa presión por estar bien y feliz todos los días de tu vida?


La felicidad tóxica es la sobregeneralización del estado optimista que resulta en la negación, minimización e invalidación de la auténtica experiencia emocional humana.


Es decir, el típico Mr. wonderful de " deja de darle vueltas a todo y sonríe" o el "sonríe, nada tiene tanta gravedad"


Estas ideas únicamente nos lanzan el mensaje subliminal de que neguemos nuestras emociones desagradables. Pero precisamente negarlas causa mucho estrés e incluso problemas psicológicos a largo plazo.


Ante toda esta positividad tóxica, lo único que podemos hacer es validar nuestras emociones y aceptarlas cuando nos surjan.


Dejarnos sentir.


Porque está bien sentirse mal. Porque es necesario para ayudarnos a crecer. Y porque de todo lo "malo" se puede sacar un buen aprendizaje.


Es válido sentirse triste, enfadado, asustado. Y también es válido compartirlo.


Ni siquiera necesitamos un motivo con el que justificarnos.


Si os dais cuenta, cuando alguien está triste lo primero que hacemos es preguntarle el porqué, como si tuviésemos que encontrar una razón por la que "permitirle" estarlo.


Pero si la persona irradia felicidad, nadie le cuestiona sus motivos.


Pues lo mismo nos pasa con nosotrxs mismxs. No debemos cuestionar nuestras emociones. Ni permitir que nadie lo haga.


Es importante saber que vivimos en un continuo emocional, y es un error creer que el estado natural es la alegría.


Que algunas emociones sean desagradables no quiere decir que sean negativas.


Y en palabras de mi querida @cristinaaguilar.psicologa

"No intentes reprimirlas. No ahogues tu tristeza ni escondas tu ira. No evites el miedo ni apagues tu alegría."


 
 
 

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