Indefensión aprendida en el acoso escolar
- intensamenteee
- 25 may 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 5 jun 2020
Hoy, 2 de Mayo, es el#DíaMundialContraElAcosoEscolar. Así que, hoy… hoy vengo a compartir sin miedo lo que llevo años sintiendo por dentro
El acoso de cualquier tipo es algo que te va pudriendo poco a poco. Y como ya he escrito arriba, el escolar es especialmente importante porque ocurre durante la infancia y la adolescencia, etapas muy vulnerables a todo tipo de influencia externa y las principales para el desarrollo social y emocional
Dicho esto, para mí el efecto más evidente fue el duro golpe que se llevó mi autoestima. En realidad, no recuerdo cuál era la imagen que tenía sobre mí antes de todo esto, pero sé que si en algún momento ese autoconcepto tuvo alguna debilidad, sin duda se intensificó convirtiéndose en un bucle de desprecio hacia mí misma.
Comenzaron los "doy asco" o "no valgo para nada" que aún a día de hoy reaparecen de vez en cuando.
Los daños emocionales y físicos fueron creando una Eva más pequeña si cabe de lo que ya era. Una Eva indefensa, lo que a su vez suponía que nadie encontrase resistencia a la hora de seguir machacándome.
Pero creo que, sin duda, lo peor de todo, al menos para mí, aunque mucha gente lo desconozca, son los efectos a largo plazo. Porque no, esta pesadilla no termina cuando dejas el colegio o el instituto, sino que lo arrastras de por vida.
Los miedos e inseguridades se quedan grabados a fuego en tu cabeza durante años y quizá incluso pasen factura pasado un tiempo
Además, en cuanto a las ansiedades sociales, en mi caso, la fobia llegó a tal punto que me recuerdo a mí misma con 15 años (casi 3 después de que mi pesadilla terminara) incapaz de dejar salir una palabra de mi boca por miedo al rechazo, al ridículo... Por no hablar del impensable momento de tener que bailar en una fiesta y exponerme a las miradas y juicios de los alrededores
Así que sí, yo recuerdo no querer ir al colegio, recuerdo llorar y escuchar a mi madre haciéndolo por mí. Pero también recuerdo los días en los que, años más tarde, he sentido las mismas sensaciones de mierda y he llorado por ellas.
No somos conscientes de lo importante que es concienciar y prevenir este problema.




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